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Ibiza solo reutilizó el 2,5 % del agua depurada en 2025

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Ibiza solo reutilizó el 2,5 % del agua depurada en 2025

El Observatorio de Sostenibilidad de IbizaPreservation alerta de la infrautilización de este recurso estratégico en un contexto de creciente escasez hídrica y anima a las instituciones públicas y privadas a demandar agua regenerada

12 de mayo de 2026 – Ibiza continúa desaprovechando la mayor parte del agua depurada que genera, pese al valor estratégico de este recurso y a la continuada escasez hídrica que enfrenta la isla. Según los últimos datos analizados por el Observatorio de Sostenibilidad de IbizaPreservation, elaborados a partir de información facilitada por ABAQUA, Golf Ibiza, Govern de les Illes Balears y AENA, únicamente en torno al 2,5 % del total de agua depurada generada en la isla fue reutilizada durante 2025. Estos datos forman parte del Informe de Sostenibilidad de Ibiza 2025, actualmente en fase de elaboración y financiado íntegramente por el Consell Insular d’Eivissa.

En la isla existen actualmente tres principales instalaciones reutilizadoras de agua depurada destinadas fundamentalmente al riego: el Golf de Ibiza, las instalaciones gestionadas por AENA en el aeropuerto y la balsa de Sa Rota. Las estimaciones realizadas indican que el volumen total reutilizado por estas tres instalaciones en 2025 ascendió a 351.648,6 m³, de los cuales el 83,04 % correspondió al Golf de Ibiza (292.000 m³), el 15,82 % al aeropuerto (55.648,6 m³) y el 1,14 % a la balsa de Sa Rota (4.000 m³). En el caso de la balsa de Sa Rota, el volumen registrado en 2025 corresponde únicamente a una prueba piloto, ya que la instalación todavía no estaba plenamente operativa. Está previsto que entre en funcionamiento completo a lo largo de 2026.

Si se compara esta cifra con el total de agua depurada por las principales estaciones depuradoras de la isla y la estación del aeropuerto durante ese mismo año —en total, alrededor de 14.349.363 m³—, el porcentaje de reutilización apenas alcanza el 2,5 % de dicho total. En términos interanuales, el volumen reutilizado aumentó un 1,9 % en 2025 respecto a 2024, cuando se reutilizaron 345.060,2 m³ —282.000 m³ en el Golf de Ibiza y 63.060,2 m³ en el aeropuerto, mientras que la balsa de Sa Rota todavía no tenía una aportación significativa—. Aunque el volumen reutilizado de 2025 es ligeramente superior al de 2024, desde el Observatorio subrayan que el avance sigue siendo insuficiente en relación con las necesidades hídricas de la isla.

“Los datos muestran que Ibiza sigue desaprovechando millones de metros cúbicos de agua depurada que podrían contribuir a reducir la presión sobre los acuíferos y avanzar hacia una gestión hídrica más sostenible. La reutilización continúa muy lejos del potencial real de la isla y cada año de retraso en ampliar estos sistemas supone perder una oportunidad estratégica”, advierte Inés Roig, técnica del Observatorio de Sostenibilidad de IbizaPreservation desde donde insisten en que cerrar el ciclo del agua no es una opción secundaria, sino una condición básica para la seguridad hídrica de una isla sometida a estrés creciente.

Así lo explica Inma Saranova, directora de la Fundación: “En un territorio limitado como Ibiza, donde la presión sobre los acuíferos, la demanda turística y la irregularidad de las lluvias tensionan el sistema, resulta difícilmente justificable que el agua depurada se siga tratando como un residuo y no como un recurso estratégico”. Saranova remarca además que: “La propia Unión Europea ha establecido un marco específico para impulsar la reutilización segura del agua mediante el Reglamento (UE) 2020/741 que fija requisitos mínimos de calidad, control y gestión del riesgo para el uso de aguas regeneradas en riego agrícola, precisamente para aliviar la escasez hídrica, reducir la presión sobre los recursos convencionales y avanzar hacia la economía circular.”

La magnitud del desaprovechamiento en Ibiza resulta aún más evidente si se compara con otros territorios mediterráneos que han incorporado la reutilización como pieza estructural de su política hídrica. Este es el caso de Chipre, también una isla con elevada presión turística, sequías recurrentes y recursos hídricos limitados, que, sin embargo, reutiliza una parte muy significativa de sus aguas residuales tratadas: el 69 % se destina a riego directo de cultivos y zonas verdes, otro 27 % a usos indirectos como recarga o almacenamiento para riego, y solo un 4 % se vierte al mar. “Frente a ese referente mediterráneo, que Ibiza reutilice solo el 2,5 % del agua depurada generada en 2025 pone de manifiesto una brecha muy significativa entre el potencial disponible y el uso real. En un contexto de sequía recurrente, seguir vertiendo o infrautilizando agua ya depurada supone una pérdida ambiental, económica y estratégica puesto que es agua que podría destinarse a riego agrícola, zonas verdes, usos urbanos compatibles o restauración ambiental, reduciendo así la extracción de agua subterránea y aumentando la resiliencia hídrica de la isla”, dice la directora de la fundación.

Por todo ello, desde la entidad insisten en la necesidad de acelerar la implantación y ampliación de infraestructuras de reutilización, así como de incrementar la demanda de agua depurada tanto desde instalaciones públicas como privadas. “Es imprescindible ampliar la demanda de agua depurada para posteriores usos. Esta demanda puede impulsar las inversiones necesarias para aumentar la disponibilidad de agua reutilizada y diversificar sus usos tras la depuración”, asegura Inés Roig.

Asimismo, desde IbizaPreservation consideran que la recarga controlada de acuíferos con agua regenerada no debería ser un tabú, sino una opción a estudiar con rigor, transparencia y todas las garantías ambientales. “En un contexto de emergencia hídrica creciente, resulta incoherente descartar de entrada soluciones que otros territorios ya analizan o aplican bajo estrictos controles técnicos, especialmente cuando Ibiza sigue perdiendo millones de metros cúbicos de agua depurada. Ahora bien, esta alternativa solo puede contemplarse dentro de una estrategia integral: primero hay que mejorar la calidad de la depuración, reducir pérdidas, aumentar la reutilización directa y controlar las extracciones. Solo después, y siempre mediante proyectos piloto autorizados y monitorizados, debería evaluarse si parte del agua regenerada puede contribuir también a recuperar acuíferos degradados”, concluye Inma Saranova.