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Horizontes demasiado lejanos para una Ibiza resiliente al cambio climático. Por Inma Saranova

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Horizontes demasiado lejanos para una Ibiza resiliente al cambio climático. Por Inma Saranova

“La geografía de Ibiza, sumada a la presión humana que sufre la isla, especialmente en temporada turística, y a la sobreexplotación de los recursos naturales como el agua y la tierra, hacen que esta isla sea un territorio ambientalmente vulnerable al cambio climático por lo que es urgente tomar medidas para minimizar el impacto humano en el entorno natural de la isla y proteger su rica biodiversidad”, escribe nuestra directora Inma Saranova en el blog Creadores de Opinión Verde para EFE Verde.

Ibiza, 31 de marzo de 2023 – En 2021, con el agua del mar por las rodillas, el ministro de Asuntos Exteriores de Tuvalu, Simon Kofe, dio una rueda de prensa detrás de su atril, hundido en el mar, para poner de manifiesto el impacto de la crisis climática en su isla.

Esta fue solo una de las miles de advertencias que a lo largo y ancho del mundo se vienen repitiendo desde hace tiempo para poner de manifiesto la fragilidad de los territorios insulares frente al cambio climático.

Las islas del mundo enfrentan una serie de desafíos ambientales únicos en el contexto de la crisis climática, incluyendo el aumento del nivel del mar, la erosión costera, la acidificación del océano, la pérdida de biodiversidad y la escasez de agua dulce.

Ecosistemas marinos

En el caso de las Islas Pitiusas (Ibiza y Formentera), la degradación de los ecosistemas marinos puede ser especialmente grave en lo referente a las praderas de posidonia oceánica, la planta responsable de las cristalinas aguas del mar balear.

Las altas temperaturas -como las registradas a finales de marzo, con valores diurnos entre 10° y 15° por encima del promedio normal- pueden provocar la pérdida de hojas de la posidonia, disminuyendo la capacidad de la planta para realizar la fotosíntesis y, por lo tanto, reduciendo su capacidad de crecer y sobrevivir.

En el caso de Baleares, al igual que en el resto de archipiélagos, las prioridades ambientales para las islas deben centrarse en la protección de los ecosistemas, la adaptación al cambio climático y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Para ello, en primer lugar, es fundamental proteger y restaurar los ecosistemas costeros y marinos, ya que, además del incalculable valor ambiental de los mismos, estos proporcionan servicios vitales para los habitantes de lugares como Ibiza y Formentera, como la pesca, el turismo o la protección contra las tormentas.

En ese sentido, es apremiante que se tomen medidas para asumir el compromiso adquirido por España en la cumbre One Planet For Biodiversity Summit, celebrada en 2021 de ampliar la superficie marina protegida hasta un 30% del total para el año 2030, una meta en la que hay que trabajar de forma urgente para que en los próximos siete años se logre al menos este objetivo.

En segundo lugar, los territorios insulares deben adaptarse al cambio climático y aumentar su resiliencia frente a los eventos extremos. Esto implica la mejora de la infraestructura costera, la promoción de la agricultura sostenible o la gestión del agua entre otros asuntos.

En el caso de Ibiza, 2022 registró un crecimiento de la superficie ecológica agraria de alrededor de 200 hectáreas, unos datos positivos pero lejanos aún de poder alcanzar los objetivos europeos, que marcan un 25% de superficie agraria ecológica dentro de la superficie agraria útil.

Masas de agua subterránea

Menos halagüeños son los datos relacionados con el agua ya que más de la mitad de las masas de agua subterránea de la isla de Ibiza están sobreexplotadas, según el Informe 2022 del Observatorio de Sostenibilidad de IbizaPreservation.

Es decir, a pesar de una leve mejoría en la última década, la situación sigue siendo crítica, ya que el pasado año, de las 16 masas de agua subterráneas que se contabilizan en la isla, solo siete se encontraban en un buen estado cuantitativo, y eso pese a que la fecha límite para conseguir el buen estado de todas las masas de agua es el año 2027.

En tercer lugar, los territorios insulares deben reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para contribuir a la lucha contra el cambio climático a nivel global.

Energías renovables

Esto puede incluir la adopción de energías renovables, la mejora de la eficiencia energética y la promoción de prácticas sostenibles en sectores como el turismo.

Sin embargo, también aquí el tiempo apremia para cumplir con los compromisos adquiridos ya que según el Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza, los datos, extraídos del IBESTAT, reflejan un estancamiento en la producción de renovables ya que, pese a que el año pasado la producción de energía eléctrica en Ibiza aumentó, del total producido sólo el 0,34% corresponde a energía renovable fotovoltaica.

Esta cifra está muy alejada del objetivo de penetración de energías renovables del 35% que establece la Ley Balear de cambio climático y transición energética para el 2030.

Como vemos, los avances registrados en Ibiza están aún muy lejos de los objetivos establecidos para garantizar la supervivencia de esta frágil isla del Mediterráneo en un contexto de crisis climática.

Por eso, es necesario un aumento de ritmo y la toma de decisiones valientes que logren que la pitiusa mayor sea un territorio insular preparado para un horizonte ambiental incierto.

El tiempo apremia y entre todas y todos debemos garantizar unas islas resilientes en las que el futuro esté garantizado.