Economía circular: residuos, energía y agua

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El Observatorio de Sostenibilidad de Eivissa tiene como meta realizar un análisis anual sobre el estado de sostenibilidad de la isla de Ibiza. De esta manera, se posibilita mejorar el conocimiento sobre la sostenibilidad de la isla, es decir el equilibrio entre el crecimiento económico, la conservación del medio ambiente y el bienestar social. En este sentido, la economía circular es una nueva política pública impulsada por la UE dirigida al aprovechamiento eficiente de los recursos naturales y por tanto garantizar la sostenibilidad. Se centra en el uso de cuatro “R”: reducir, reutilizar, reparar y reciclar. De esta manera una economía circular, favorece un crecimiento económico como nuevo modelo de negocio, permite una conservación del medio ambiente al reducir la presión sobre los recursos naturales y mejora el bienestar social porque fomenta un medio ambiente más saludable.

La generación de residuos en Ibiza requiere una fuerte reducción para alcanzar los objetivos establecidos por la ley balear de residuos. Por primera vez se muestra una tendencia decreciente del 0,5 % pero lejos de los límites establecidos para el año 2021. Esta mejora se ha producido por la reducción de residuos en los municipios de Sant Antoni, Formentera y Santa Eulària. Sin embargo, durante la última década la cantidad total de residuos domésticos en las Pitiusas aumentó un 25% hasta alcanzar 129.801 toneladas. De esta manera, se supera en un 10 % el límite establecido por la reciente ley balear de residuos para el año 2021. Además, la generación de residuos se caracteriza por una fuerte estacionalidad, triplicándose sus valores de verano respecto al invierno. En relación a la recogida selectiva de residuos, se ha producido un positivo incremento general hasta alcanzar el 17, 2% respecto al total de residuos domésticos recogidos. Sin embargo, tampoco se cumple el objetivo balear de realizar el 50% la recogida selectiva para el año 2021. Los municipios con un mayor porcentaje de recogida son Sant Josep, Santa Eulària e Ibiza. Destaca también la fuerte estacionalidad en la recogida selectiva. En particular la recogida de vidrio se multiplica por 5 asociada al sector hotelero y de ocio nocturno. Finalmente, se ha producido un fuerte crecimiento de residuos voluminosos (muebles, electrodomésticos, etc.) en los últimos tres años subiendo hasta el 63% vinculado a la renovación de la actividad turística.

Ibiza y Formentera están muy lejos de cumplir los compromisos de España con la Unión Europea sobre clima y energía para el año 2020. Así, el consumo energético en el año 2017 es un 85 % superior al establecido para el año 2030 por la ley de Cambio Climático de Baleares. En este sentido, se ha producido un crecimiento de un 27% el consumo energético durante la última década hasta alcanzar la cifra de 468,286 toneladas equivalente de petróleo (tep) en 2017.  De igual manera, el consumo municipal de energía ha aumentando un 22,1 % durante la última década, siendo los municipios de Sant Josep y Sant Joan los principales consumidores por habitante. Así mismo, las Pitiusas producen únicamente un 0,25 % de energía renovable, 100 veces inferior  del compromiso español de producir un 20% para el año 2020. Finalmente, el consumo continuado de energía se traduce también en un continuado aumento de las emisiones de CO2. En los últimos 5 años las emisiones de CO2 han aumentado en un 15,4%, hasta alcanzar un valor de 1.148 kt emitidas, un 84% superior del objetivo 2020 establecido por la UE. Los dos principales sectores responsables de la emisión de CO2 son el transporte terrestre (35 %) y el consumo residencial y turístico 30%.

Ibiza se encuentra en un contexto histórico de elevado riesgo de sequía debido a la suma de la sobreexplotación para abastecimiento urbano y la baja pluviometría en los últimos años. Más de la mitad de la isla alberga acuíferos sobreexplotados o salinizados. Se perpetúa la sobreexplotación de los acuíferos a causa de la presión del abastecimiento urbano que consume principalmente agua subterránea, mientras las tres desaladoras de la isla de Ibiza funcionan a la mitad de su producción respecto a su capacidad máxima anual (9,5 hm3 producidos respecto a 16,6 hm3 potenciales). Además, esta sobreexplotación es mayor porque 1 de cada 3 litros se pierden por la red suministro de la isla hasta alcanzar 6 hm3 en el año 2015, tres veces más del consumo necesario para la agricultura. San Josep, Santa Eulària, Sant Antoni y Sant Joan superan el límite de 25 % de pérdidas requerido por el Plan Hidrológico de Baleares. En relación al saneamiento, el 40% de las aguas residuales se vierten al mar contaminadas debido a la depuradora de Ibiza que vierte permanentemente aguas contaminadas desde hace más de 5 años. Además, todas las depuradoras de la isla excepto la depuradora de Port de Sant Miquel han vertido aguas contaminadas en algún periodo durante los años 2017 y 2018. Dos de las tres principales depuradoras de la isla vierten aguas salinizadas, imposibilitando su reutilización para usos agrícolas. En este sentido, la isla de Ibiza únicamente reutiliza el 6 % de su agua depurada malgastando un recurso muy preciado para la agricultura, el riego de parques y jardines o el baldeo de calles.