Ibiza presentó en los dos últimos años tímidos indicios de desestacionalización turística

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Ibiza presentó en los dos últimos años tímidos indicios de desestacionalización turística

Ibiza presentó en los dos últimos años tímidos indicios de desestacionalización turística

El número de turistas disminuyó un 1,1% en 2019 en Ibiza y Formentera

Ibiza, 22-07-20 – El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 8 de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas incluye como una de sus metas elaborar y poner en práctica políticas encaminadas a promover un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales. Por este motivo, desde el Observatorio de Sostenibilidad de IbizaPreservation han incluido en su último Informe de Sostenibilidad de Ibiza -correspondiente a 2019- datos encaminados a estudiar el cumplimiento de este ODS.

Así, según los datos recogidos en el Informe, desde 2016 las Pitiusas superan los 3 millones anuales de turistas y, sólo en 2019, representaron una quinta parte de los turistas de las Baleares (en el 12,4% del territorio total de la comunidad). Pese a ello, los datos reflejan que el crecimiento de 2016 a 2019 ha sido ligeramente menos intenso en Ibiza y Formentera (3%) que para el conjunto de las Islas Baleares (7%). Así, en 2019, el número de turistas disminuyó ligeramente en las Pitusas con un 1,1% mientras que en las Baleares se ha incrementado un 1,2%.

En cualquier caso, la llegada mensual de turistas a Ibiza y Formentera registrada en 2019, muestra una elevada estacionalidad. En concreto, en 2019 el número de turistas en Ibiza y Formentera en temporada alta (de junio a septiembre) fue el 88% del total y el resto (12%) en temporada baja. Se observa, sin embargo, que la presencia de turistas en temporada baja ha aumentado en 2018 y 2019 y ha disminuido en el conjunto de la temporada alta por lo que podría deducirse que se están empezando a cumplir de forma tímida los objetivos de desestacionalización turística. Respecto de su procedencia, el turismo nacional presenta una estacionalidad menos acusada que el turismo extranjero.

Y si nos fijamos en la ratio de turistas por cada 100 habitantes, veremos que las Pitiusas presentan un mayor número de turistas por cada 100 habitantes que el resto de Baleares, es decir, se puede entender que suponen una mayor presión turística sobre su población.  De hecho, en 2019 (al igual que en los dos años anteriores) en las Pitiusas se superaron los 2.000 turistas por cada 100 habitantes mientras que en el resto de la comunidad no superan los 1.500 turistas por cada 100 habitantes.

Al mismo tiempo, en Ibiza, al igual que en el resto de Baleares, desde 2005 y hasta 2018 la valoración de los turistas sobre el destino ha disminuido en un 20%, de hecho, Ibiza fue desde 2007 hasta 2018, la isla peor valorada de las Baleares. En este sentido, los datos muestran tanto para 2018 como para 2019 que Ibiza tiene una mejor valoración en alojamiento, oferta complementaria e infraestructuras que el resto de las Balears. En cambio, en servicios públicos y entornos se encuentra por debajo de las otras islas.

También la valoración del alojamiento en Ibiza disminuyó en 2019 comparado con el 2018. En el precio-calidad y el personal, la valoración se ha reducido más de un 3% y el todo incluido y el alquiler turístico suspendieron con una valoración menor a 5. La oferta complementaria fue la única categoría que aumentó en 2019 con relación al año anterior, un 6%, y en concreto, la oferta comercial ha mejorado un 23,3% la valoración en solo un año.

El entorno también presenta una disminución en 2019, causada por el descenso del 14% en la valoración de las playas. Los servicios públicos también han visto reducida su valoración, especialmente en materia de seguridad ciudadana y la asistencia sanitaria con descenso superiores al 4%.

Por todo ello, desde el Observatorio de Sostenibilidad insisten en la necesidad de que Ibiza siga trabajando en replantear su modelo turístico, potenciando fortalezas como su oferta comercial y trabajando para mejorar el entorno natural, reduciendo la masificación y la presión turística y ofreciendo servicios públicos de calidad capaces de lograr un equilibrio que garantice el bienestar tanto del turista como de la población local.