Ibiza es la isla balear con menor producción de energías limpias

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Ibiza es la isla balear con menor producción de energías limpias

Ibiza es la isla balear con menor producción de energías limpias

La isla presenta una dependencia del consumo de Productos Petrolíferos ligeros del 70%

Ibiza, 12-08-20 – El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7 de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas se centra en la energía y por eso el Informe 2019 del Observatorio de Sostenibilidad de IbizaPreservation ha hecho un seguimiento tanto del consumo de energía y electricidad en la isla como del uso y producción de energías renovables; los datos no son positivos ya que Ibiza se encuentra muy alejada de conseguir los objetivos marcados en la Ley Balear de cambio climático y transición energética tanto en materia de reducción del consumo energético como en lo referente a la penetración de energías renovables.

Los datos recogidos en el Informe de Sostenibilidad de Ibiza 2019 indican que en los últimos 7 años de los que se disponen datos desagregados, el consumo bruto de energía ha aumentado significativamente –un 33%– hasta superar los 470.000 Tep (Tonelada equivalente de petróleo). En 2011 comenzó a importarse gas natural canalizado, principalmente para abastecer a la central térmica lo que, en la práctica, ha significado que, si en dicho año el 100% de la energía bruta era de productos petrolíferos pesados (petróleos crudos que no fluyen con facilidad debido a su peso específico) en 2018 el gas natural representaba ya el 90% de la energía que entra en la central térmica.  De forma global el consumo de Productos Petrolíferos Ligeros ha aumentado en un 43% desde 2004, pasando de 161.423 Tep en dicho año a más de 230.000 Tep en 2019. Como vemos, no se cumple el objetivo de reducción del 26% para el año 2030 respecto de 2005.

También el consumo de electricidad en la isla ha aumentado desde 2010, concretamente un 20,8%. A nivel municipal, Sant Joan y Sant Josep, lideran el crecimiento de consumo eléctrico en Ibiza, con un 30% y un 28% de incremento respectivamente desde 2010. Por su parte, Sant Antoni es el municipio con un menor crecimiento, del 15%. En 2018, Eivissa fue el municipio que concentró un mayor consumo de electricidad, con un 32,7% del total.  Respecto de la temporalidad, el Informe del Observatorio de IbizaPreservation refleja que el 60% de la electricidad se consume entre mayo y septiembre.

Tampoco en materia de energías renovables los datos son positivos, y ello pese a que el ODS 7 tiene como meta aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas. De hecho, en 2018 las energías renovables constituían únicamente el 0,20% del consumo bruto y los datos reflejan que Ibiza se está muy lejos de cumplir el objetivo alcanzar una proporción de energía renovables del 35% en 2030 en el consumo final de energía. Y teniendo en cuenta que el consumo de las energías renovables en 2004 constituía el 1% del total de consumo bruto, se observa una disminución de la penetración de las energías renovables en la isla que está en claro retroceso.

Con todo, como parte del futuro energético de Ibiza se prevé que, en 2022, la isla cuente con dos parques fotovoltaicos de energía solar, cuyo funcionamiento supondría la generación del 1.9% de la energía total de la isla a través de recursos renovables, esto significaría un incremento notable en la generación de energías limpias, pero aún así el resultado aún estaría muy lejos del 32 % que debería de alcanzar en 2030.  Además, Ibiza sigue a la cola en producción de energías limpias por detrás de Mallorca y Menorca, con un 4 % de media de energía producida por recursos renovables, y de Formentera, con el 12%.

Por todo ello, el Observatorio de Sostenibilidad considera urgente que todos los agentes públicos, privados y sociales de Ibiza apuesten por aumentar el papel de las energías renovables en el mix energético, favoreciendo el autoconsumo, centrándose en tomar medidas (tecnológicas, hábitos, infraestructuras, etc.) para reducir el consumo, y promoviendo una movilidad sostenible y no contaminante.