Análisis de la sostenibilidad de Ibiza durante la primera etapa de la crisis de la COVID-19, 15 de marzo a 10 de mayo de 2020

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Análisis de la sostenibilidad de Ibiza durante la primera etapa de la crisis de la COVID-19, 15 de marzo a 10 de mayo de 2020

Análisis de la sostenibilidad de Ibiza durante la primera etapa de la crisis de la COVID-19, 15 de marzo a 10 de mayo de 2020

Las emisiones contaminantes en Ibiza se desploman durante el confinamiento de la COVID-19

El Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza estima descensos de hasta el 98% de emisiones de CO2 debido a la anulación de vuelos y a la limitación del tráfico

El Observatorio de Sostenibilidad de IbizaPreservation ha reunido una serie de datos socioeconómicos y ambientales correspondientes al periodo de crisis del coronavirus comprendido entre el 15 de marzo y el 10 de mayo – desde el inicio del confinamiento hasta el día en que Ibiza entró en la Fase 1 de la desescalada – con el fin de hacer una valoración de la situación de confinamiento en materia de sostenibilidad.

Así, la observación de los gases de efecto invernadero y de la variación del promedio de los datos  mensuales registrados  durante el periodo de confinamiento correspondiente al inicio del confinamiento y a la fase 0 del proceso de desescalada, (del 15 de marzo a 10 de mayo de 2020) según los datos del indice de calidad del aire recogidos a través del Sistema Caliope en las estaciones de Can Misses, Dalt Vila, Sant Antoni y es Torrent de Santa Eulària, pone de manifiesto un descenso de las emisiones respecto del mes de febrero de todos los gases analizados a excepción del Ozono (O3), un gas muy dependiente de las condiciones climáticas.

En lo que se refiere al resto de gases contaminantes, el importante descenso respecto del último mes sin COVID19 del dióxido de azufre (SO2) en los meses de marzo y abril (de 30,6 microgramos por m3 a 23,7 en lugares como el Torrent de Santa Eulària) pone de manifiesto una disminución significativa de la combustión de carburantes como el carbón y el fuel. Este tipo de emisiones son generadas principalmente por la industria y por los vehículos a motor.

Por otro lado, el dióxido de nitrógeno (NO2) también es un contaminante indicador de actividades de transporte, especialmente del tráfico rodado. Este tipo de gases lo emiten directamente los vehículos, especialmente los diesel, pero se produce también en la atmósfera a partir de las emisiones de monóxido de nitrógeno de los vehículos que por un proceso químico se transforma en NO2. Y si observamos la evolución de las emisiones de NO2, veremos que el límite de este gas en Ibiza ha llegado a descender en abril más de 20ug/mᶾ en lugares como Can Misses donde en el mes de marzo se registró un descenso porcentual de este gas respecto de febrero del 88,81%. Sin lugar a dudas, la caída espectacular de este tipo de emisiones se ha visto directamente relacionada con la implementación del estado de alarma por parte del Gobierno que ha provocado que el tráfico por carretera descendiera  considerablemente.

La ley de calidad del aire de la UE obliga a los estados miembros a limitar la exposición de la ciudadanía a los contaminantes atmosféricos nocivos y que establece un umbral medio anual de 40 µg/m3 de NO2, un promedio que según la media diaria registrada está muy debajo por de este umbral en las fechas estudiadas, ya que de entre todas las estaciones de la isla, solo la estación de Can Misses registró 3 momentos puntuales en los que se superó este máximo. Los datos son aún mejores en la estación de Sant Antoni donde ni siquiera los valores máximos de NO2 superaron el umbral legal. Así, durante el periodo de confinamiento, las emisiones de este gas han disminuido en su conjunto un 53% respecto de los datos inmediatamente anteriores a comenzar el periodo de confinamiento.

Asimismo, en lo que se refiere al material particulado respirable, desde 2010 los valores óptimos límite para PM10 se fijaron en 30 μg/ m3, mientras que los PM2,5 se establecieron en 20 μg/m3, valores que se han convertido en límite desde 2020 y que en ningún caso se han superado en Ibiza durante el periodo analizado. Este material presente en la atmósfera se puede dividir según su tamaño, en dos grupos principales: las partículas de diámetro aerodinámico igual o inferior a los 10 µm –las PM10- y a la fracción respirable más pequeña, las PM2,5 (de diámetro aerodinámico inferior o igual a los 2,5 micrómetros) y cuyo origen está principalmente en fuentes como las emisiones de los vehículos diésel. Pues bien, en lugares como Dalt Vila este tipo de partículas ha descendido en porcentajes superiores al 130% durante el periodo de confinamiento.

También las emisiones de gases de efecto invernadero, como el CO2, causantes del cambio climático, se han reducido de forma drástica en Ibiza por la crisis, especialmente por el descenso del tráfico aéreo. Así, lo pone de manifiesto el análisis realizado por la Ingeniera Ambiental Marina Moheno según el cual, si comparamos los datos del CO₂ emitido en 2018 (últimos datos disponibles del Portal Enèrgetic del Govern Balear) y durante el COVID-19 en 2020, observamos un descenso brutal de las emisiones de CO2 a la atmósfera por disminución de tráfico aéreo durante la fase cero pasando de las 21,26 kilotoneladas registradas de media al mes en 2018 a las 0,404489 kilotoneladas de media registradas durante en el periodo afectado por la crisis sanitaria del COVID-19.

Es decir, durante este periodo, las emisiones aéreas han descendido en Ibiza un 98,097%, o lo que es lo mismo, ha dejado de emitirse en dicho periodo el CO2 equivalente a lo que se generaría para producir 4.700.000 kilos de patatas, 1.200.000 kilos de pan y 100.000 kilos de carne de vacuno más lo que emiten para alimentarse, calentarse, desplazarse o vestirse 17000 europeos medios en algo más de un mes.

En lo que se refiere a las emisiones de CO2 correspondientes al tráfico marítimo, en total, durante las primeras 7 semanas de confinamiento han sido 0.017495 Kt de CO2 emitidas por este tipo de transporte en las Pitiusas, un 61% menos que en las mismas fechas de 2017. Cabe recordar en este sentido que el transporte marítimo es el único sector que carece de normas para reducir sus emisiones de CO2 y que dispone de una fiscalidad muy favorable ya que, gracias a la normativa europea, este sector está exento del pago de impuestos sobre su combustible, siendo su única obligación informar a la Unión Europea de sus consumos mediante un sistema de control y verificación.

Ante esta situación, la actual coyuntura podría suponer un buen punto de partida para establecer una hoja de ruta en lo referido a la reducción de emisiones también del sector marítimo ya que, aunque es evidente que la crisis del COVID está suponiendo un increíble descenso de emisiones, lo cierto es que la cantidad de CO2 que ya hemos acumulado en la atmósfera sigue siendo demasiado alta pese a la reducción de las emisiones en algunos sectores como el transporte y el eléctrico.

Precisamente si hablamos de energía, durante el mes de abril de 2020, la demanda eléctrica en Ibiza y Formentera, ha sido de 49.686 Mwh, un 26,4% menos que en el mismo periodo de 2019. Ya en el mes de marzo la demanda eléctrica descendió un 3,6% en las Pitiusas en comparación con el año anterior. Este descenso de la demanda eléctrica ha supuesto también una reducción de las emisiones de CO2, según muestran los datos de Red Eléctrica. Por poner un ejemplo, el 23 de marzo de 2019 a las 20.10 horas las turbinas de gas dedicadas a la producción eléctrica de las pitiusas emitieron el equivalente a 23,4 toneladas de carbono por hora mientras que a la misma hora del 22 de marzo de 2020, las emisiones fueron de 14,9 t CO2 eq / h, es decir, un 36,3% menos.

El análisis conjunto de los datos pone de manifiesto la necesidad de seguir trabajando por una isla sin contaminación del aire y para ello, parece evidente la necesidad de limitar los vehículos que funcionan con motor de combustión en nuestras carreteras y repensar la forma en la que nos movemos por el territorio priorizando formas de moverse que nos permitan prescindir del coche.

La reducción drástica de los desplazamientos durante el periodo analizado ha puesto de manifiesto las ventajas para el medio ambiente de reducir el tráfico por lo que este puede ser el momento de emprender iniciativas en este sentido ya sea mediante más zonas peatonales o con mejores infraestructuras para hacer al transporte público más eficaz, rápido y accesible, porque como hemos podido comprobar, los beneficios de estas medidas serían inmediatos en lo referido a poder disfrutar de más espacio para todos, de un aire más limpio y de una población más activa y saludable.

Y para aquellos trayectos que necesariamente tienen que hacerse en coche, una opción sería priorizar los vehículos eléctricos pequeños y de titularidad compartida, antes que aquellos que se nutren del diésel y la gasolina. Y si estos vehículos se recargaran mediante energía renovable, sus emisiones totales aún serían más bajas, ya que éstas solo estarían ligadas a la fabricación y al desecho del vehículo.

En lo referente a los desplazamientos desde y hacia la isla, como vemos, la drástica restricción de vuelos y barcos ha supuesto además del significativo descenso de emisiones de CO2 al medio ambiente, la imposibilidad de llegada de viajeros a Ibiza. Solo la restricción impuesta en la segunda quincena del mes de marzo ya supuso un descenso del 58,73% del número de pasajeros que llegaron en avión a la isla pasando de los 125.008 registrados en el mes de marzo de 2019 a los 51.598 del mismo mes de este año. En el caso del transporte marítimo, en el mismo mes, el total de pasajeros que llegaron o se fueron de Ibiza en barco, pasó de los 127.726 de 2019 a los 54.433 del mes de marzo de 2020. En abril, el desplome de estos datos fue aún más evidente ya que los pasajeros totales registrados e el aeropuerto de Ibiza fueron 2.823, un -99,5% menos que en el mismo periodo que el año anterior debido al descenso de operaciones hasta las 303 (-93,8%).

Lógicamente, el descenso del gasto turístico también se vio reflejado desde el mismo mes de marzo cuando el gasto mensual pasó de los 26,33 millones de euros gastados por los turistas que visitaron Ibiza en marzo de 2019 a los 9,5 millones de euros gastados en el mismo mes de este año. Asimismo, el descenso del número de turistas sumado a la necesidad de cerrar negocios durante el de alarma se ha traducido a su vez en un aumento sin precedentes del número de personas en situación de desempleo en Ibiza que en abril de 2020 llegaron a 9.711  con un aumento porcentual del  87,7% interanual, con 9.711 personas en situación de desempleo y 28.839 inscritas como demandantes, (254% más que en 2019).

Por actividades, el sector servicios fue el que registro un mayor aumento del paro (8.007 personas) duplicándose en abril respecto del mismo mes de 2019 (4.181 desempleados). En lo que se refiere al número de empresas, en el primer trimestre de 2020 se registraron en Ibiza 500 bajas de empresas mientras que en el mismo periodo de 2019 se registraron 310 bajas.

Esta situación se ha visto reflejada directamente en el aumento de la pobreza en la isla. Así, en este periodo, Cáritas Ibiza ha multiplicado por cinco el número de consultas recibidas desde el inicio de la pandemia, alcanzando una media de 50 al día. Solo en Vila se están repartiendo cada día de lunes a viernes entre 70 y 80 lotes de unos 15 kilos de alimentos a personas que acuden cada dos semanas, o lo que es lo mismo, unos 800 lotes de comida cada dos semanas cuando antes del estado de alarma, eran unos 90.  En el conjunto de la isla Cáritas ha pasado de repartir tres toneladas de alimentos en todo el mes marzo a repartir unas tres toneladas semanales de alimentos a repartir en el mes de abril.  La atención a particulares ha ascendido de una media de 30 a 80 personas al día. Así mismo, desde el comienzo del confinamiento la atención social y psicológica de Cáritas ha pasado de las 25 intervenciones individuales diarias a las 65 de media en la fase cero del estado de alarma. Mientras tanto, el número de familias que reciben alimentos en Cruz Roja Ibiza se ha quintuplicado en el periodo analizado.

Como vemos, la crisis sanitaria del coronavirus con toda probabilidad se seguirá manifestando también a nivel social y económico en las próximas fases de la desescalada.  La parálisis de la isla, no contribuirá, sin embargo, al menos de una forma significativa a paliar la otra gran crisis a la que se enfrenta Ibiza junto al resto de territorios, el cambio climático.

Las reducciones registradas en las emisiones o las mejoras medioambientales puntuales no son suficientes para paliar la crisis climática, sin embargo, según Inma Saranova, Coordinadora del Observatorio, “la observación de esta situación dramática y transitoria sí podría servir para darnos cuenta de que para lograr los objetivos de la Agenda 2030 es necesario y urgente marcar una hoja de ruta que lleve a la Pitiusa mayor a cumplir con el objetivo de reducir las emisiones contaminantes a cero y proteger el medio ambiente centrándose siempre en el bienestar de las personas tanto físico como social.”

Los datos manejados evidencian que bajando el ritmo de producción, replanteándose el consumo, y repensando el turismo y la movilidad, las emisiones podrían reducirse y contribuiríamos a que Ibiza fuera un lugar mucho más habitable propiciando la transición hacia un modelo productivo con menor uso de recursos (fósiles y de cualquier tipo).

Sin embargo, aunque es urgente plantear esta transición inevitable (ya que las consecuencias de la crisis climática son irreversible), es imprescindible hacerlo desde una transición inclusiva y no desde actitudes que aumenten las diferencias sociales.  Sería un tremendo error asociar la reducción de emisiones a corto plazo a la crisis económica, como también lo es asociar el decrecimiento a una crisis sanitaria tan grave como la que estamos viviendo. El ser humano no es el virus, tal y como se ha dicho desde algunos foros. Esto no es una analogía de cómo queremos combatir el cambio climático ya que ni la discriminación ni la pobreza reducen la emisiones.

El confinamiento obligatorio y la paralización económica no es una forma sostenible ni deseable de reducir la contaminación del aire. Los impactos económicos y de bienestar a largo plazo de esta crisis serán devastadores para muchas personas en Ibiza, por eso, ante la perspectiva de la crisis económica en la isla provocada por el coronavirus, a la que se suma una crisis climática de consecuencias irreversibles, parece necesario apostar por impulsar en Ibiza sectores capaces de dar solución a los problemas sociales, medioambientales y económicos como los de las energías renovables.

Urge, por todo ello, vigilar los intentos de recuperación de la crisis para que la priorización del crecimiento económico no suponga que la agenda ambiental de la isla quede en segundo plano. La recuperación no podrá ser a costa de la suspensión de las limitaciones medioambientales ni de los compromisos climáticos tras la pandemia, así como la mejora ambiental no podrá salir adelante sin garantizar los derechos y el bienestar de los habitantes de Ibiza.

“En la ‘nueva normalidad’ será necesario enfatizar la compatibilidad entre prosperidad y protección ambiental”, asegura la Directora de IbizaPreservation, Sandra Benbeniste quien añade: “En ningún caso debemos entender que sólo es posible obtener buenos indicadores ambientales si hay crisis económica; al contrario, debemos construir un nuevo escenario en el que la sostenibilidad ambiental sea parte de la solución”.

Por todo ello, el Observatorio de Sostenibilidad concluye que debemos apostar por actividades capaces de dinamizar la economía desde la sostenibilidad, como la renovación de edificios energéticamente eficientes, las energías renovables, la movilidad sostenible o la agricultura ecológica como generadores necesarios de empleo y como herramientas de diversificación de una economía capaz de incluir a toda la ciudadanía.

El conjunto de los datos recogidos se puede descargar AQUÍ.