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Viviendas eficientes energéticamente

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Acondicionar o construir una vivienda que consuma poca energía puede parecer un proyecto complicado y costoso, según John Davies, diseñador de casas pasivas y dueño de Plastik Architects Ltd. Sin embargo, aunque algunas tecnologías de ahorro energético requieren conocimientos técnicos especializados, no entrañan mayor complicación que las instalaciones constructivas convencionales. Existen también mejoras muy sencillas, como la iluminación LED y el sombreado, que además de proporcionar beneficios ambientales reducirán notablemente la factura eléctrica.  Los avances en tecnologías alternativas suponen que este tipo de instalaciones de calefacción y refrigeración pueden superar crecientemente el rendimiento de los sistemas tradicionales con un elevado consumo energético.

Debido a sus condiciones climáticas, las islas baleares tienen unos requerimientos especiales. Aunque los inviernos son cortos, en los meses fríos es preciso eliminar la humedad y asegurar la calidez de una vivienda para garantizar su confort y reducir la necesidad de aportaciones energéticas adicionales. En cambio, la refrigeración y el sombreado constituyen una prioridad absoluta durante los largos y maravillosos meses estivales. El rendimiento de materiales naturales reciclados sin emisiones nocivas, como el aislamiento celulósico, puede incluso superar el de materiales equivalentes dañinos.

 

 

Foto de una casa pasiva en Guernsey por Iain Clavadetscher

Casa nueva

Casa vieja

Bocetos cortesía de John Davies, del Plastik Architects

Diseño: orientación

El primer paso para construir una vivienda de bajo consumo energético es planificar cuidadosamente su orientación. El diseñador deberá estudiar cómo aprovechar de forma óptima la energía del sol teniendo en cuenta las necesidades de calefacción y refrigeración.  Lo ideal es que los dormitorios se sitúen hacia el norte y los espacios comunes miren hacia el sur, con unas buenas medidas de sombreado para evitar un calentamiento excesivo. Es posible también adaptar las viviendas ya existentes, aunque evidentemente una mala orientación no es fácil de solucionar sin realizar cambios importantes.   

Diseño: planificación

El diseño de una vivienda de bajo consumo debería tener en cuenta diversos aspectos de su uso energético desde el comienzo de la conceptualización del proyecto. Las consideraciones energéticas no pueden ser un añadido a posteriori. Es preciso sopesar cuidadosamente desde el primer momento cuestiones de planeamiento, así como de selección de los materiales de construcción y de adquisición de dichos materiales. Aspectos de planeamiento como la existencia de una doble entrada o antesala y la situación de las ventanas son cuestiones sencillas pero fundamentales.

Detalles de una buena construcción:

Cuando se construye una vivienda de bajo consumo ha de ponerse gran cuidado en garantizar que todas las partes estén perfectamente selladas, de modo que se logre la mayor eficiencia energética posible. La estanqueidad de un edificio es fundamental, y una construcción deficiente en este sentido puede producir pérdidas o ganancias de calor indeseadas. Es preciso asegurarse de que en las juntas, esquinas, puertas y marcos de ventana de la vivienda no hay fisuras que permitan infiltraciones de aire involuntarias.

También es necesario evitar la existencia de ‘puentes térmicos’, que se crean cuando algún elemento rompe la continuidad del aislamiento entre la envolvente y el interior de la vivienda. Estos ‘puentes” hacen que en invierno se escape el calor y penetren la humedad y el frío. También ocasionan condensaciones alrededor de las puertas y las ventanas, que pueden deteriorar el edificio y resultar incómodas, y pueden generar un sobrecalentamiento en verano. Una vivienda eficiente energéticamente debería disponer de un aislamiento totalmente envolvente para evitar este tipo de problemas.

Puertas y ventanas de calida

Las puertas y ventanas de las denominadas “casas pasivas” y de otros tipos de vivienda de bajo consumo se sitúan en lugares estratégicos, para evitar un calor o frío excesivo dependiendo de la estación. Todas las ventanas deberían disponer de acristalamiento doble o triple y cerrar herméticamente. También puede estudiarse la posibilidad de instalar acristalamiento secundario adicional en una ventana normal. Esto permite a la vivienda aprovechar de forma óptima la radiación solar y la ventilación natural abriendo o cerrando la ventana. En invierno la radiación solar atraviesa el cristal y calienta el interior, mientras que durante el verano se bloquea su entrada para evitar un calentamiento excesivo, asegurando así un ambiente natural y agradable durante todo el año.

Ventilación mecánica

Los sistemas de ventilación mecánica pueden garantizar un ambiente saludable y mayor eficiencia energética. La ventilación mecánica asegura que el aire se renueva constantemente, y una mejor calidad del mismo en el interior de la vivienda reduce el polen y los ácaros, el polvo y otras partículas dañinas.

Foto de una casa pasiva en Guernsey por Iain Clavadetscher

Ahorro energético: aislamiento térmico

En una vivienda eficiente energéticamente, el aislamiento es continuo y recubre por completo la envolvente térmica del edificio. Este “abrigo” sobre las paredes, suelos y techos, garantiza que el calor no se pierda y evita también el calentamiento excesivo del edificio. Lo ideal es que el material aislante se coloque en el exterior, pero si ello no fuese posible puede instalarse también en el interior de las paredes. Un buen aislamiento térmico con una ventilación adecuada evita condensaciones, humedades y mohos.

Ahorro energético: aislamiento de celulosa

Los paneles aislantes de celulosa se componen principalmente de papel reciclado, y su rendimiento es similar al de la fibra de vidrio. Este tipo de aislamiento puede instalarse mediante proyección o insuflado y tiene el mismo potencial aislante que la fibra de vidrio sin sus desventajas, como el formaldehído y retardantes de llama dañinos.

Ahorro energético: iluminación LED

Un hogar destina a iluminación por término medio aproximadamente el 5% de su gasto energético. Cambiar a una iluminación eficiente energéticamente es una de las formas más rápidas y seguras de reducir la factura eléctrica. Las bombillas LED duran hasta 10 veces más que las fluorescentes compactas y 40 veces más que las típicas bombillas incandescentes.

Producción de energía: paneles solares

Los paneles fotovoltaicos almacenan energía para su reutilización en la vivienda.

Refrigeración: sombreado

Un sombreado sencillo garantizará que el interior no se caliente excesivamente. El calor se almacena en la estructura de la vivienda y es liberado gradualmente. Un sombreado externo garantizará que la vivienda permanezca fresca.

 

Calefacción: recuperación de calor

Los intercambiadores de calor (Ventiladores con Recuperación de Calor, HVAC o HRV por sus siglas en inglés) eliminan la humedad y proporcionan aire fresco a la vivienda, pre-calentada por el aire que sale. La Ventilación con Recuperación de Calor consiste en extraer la energía que contiene el aire cargado o húmedo de una vivienda para tratar el flujo de aire fresco entrante en un sistema HVAC. En los días más cálidos un dispositivo ERV pre-refrigera y deshumidifica el aire, mientras que en invierno humidifica y pre-calienta el flujo de aire entrante del exterior de una vivienda. Dependiendo de la calidad del sistema, la recuperación previsible del calor del aire puede oscilar entre el 50 hasta el 95 por ciento.

Calefacción: calefacción geotérmica

Las bombas de calor geotérmico utilizan tuberías enterradas en la parcela para extraer calor del suelo. Este calor puede utilizarse para calentar radiadores, sistemas de suelo radiante o de calefacción por aire, así como el agua de una vivienda.

Calefacción: calderas eficientes energéticamente

Una comparación entre las calderas más eficientes evidencia que su rendimiento puede variar de forma notable. Las calderas de mala calidad ofrecen ventajas económicas solo a corto plazo, y pueden tener que cambiarse en menos de 5 años. En cambio, las calderas de calidad no solo resultarán más económicas en términos de funcionamiento, sino que pueden durar más de 10 años. En este caso lo barato resulta caro, y adquirir una caldera de alta calidad supondrá un ahorro económico.

Calefacción: quemar combustibles sin humo

Los combustibles sin humo como: antracitacoquecarbón vegetal y tabletas de combustible de hexamina son la alternativa a corto plazo de todos los demás combustibles sólidos, como el carbón, que generan emisiones tóxicas. Normalmente se venden en forma de briquetas, como briquettes. Los combustibles sin humo pueden tener un rendimiento calorífico hasta un tercio mayor que el carbón normal utilizado en viviendas, y su duración de combustión puede ser hasta un 40% superior. Esto significa que calientan y duran más, lo que supone que es preciso cargar la estufa menos frecuentemente. Los combustibles sin humo pueden ser más rentables que el carbón normal en términos de coste, y pueden ser utilizados para calentar la vivienda en una chimenea tradicional en vez de madera o carbón.

Agua: aljibes

Construir un dispositivo sencillo de almacenamiento del agua de lluvia para su utilización en la vivienda o para regar el jardín o limpiar la terraza es una buena forma de reciclar el agua.

Agua: reutilizar las aguas “grises”

El agua de la bañera, del lavabo, de la ducha y del fregadero también puede utilizarse para regar. Para asegurarse de que las aguas grises no contaminen el suelo, es importante utilizar productos de limpieza respetuosos con las plantas.

Cocinar con gas natural

Aunque resulta algo más complicado, un digestor de biogas puede almacenar el metano procedente de los residuos animales y humanos, y de cualquier otra materia orgánica. Funciona con un sistema de filtro (para eliminar el ácido sulfhídrico y el dióxido de carbono) y proporciona gas metano “limpio” para cocinar.

Riego

Los residuos líquidos de las fosas sépticas también pueden utilizarse como abono líquido, para el cultivo de frutas y verduras. A una pila de compostaje pueden tirarse peladuras de verduras y frutas, bolsas de té, plantas, cartón, papel, hojas y hierba. Estos residuos se descomponen con rapidez y representan una fuente importante de nitrógeno y humedad para el suelo. Una vez descompuestos, el compost puede extenderse por el jardín para mejorar la calidad del suelo y para cultivar frutas y verduras mejores y de mayor tamaño.