El consumo de agua por persona en temporada se duplicó en 2020 pese al descenso en el consumo total del 16%

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Se mantiene a lo largo del año la relación entre agua subterránea-agua desalada

Ibiza, 10-10-21 – El análisis del consumo de agua vinculado al turismo durante el año pasado demuestra, según los últimos datos del Observatorio de Sostenibilidad de IbizaPreservation recopilados por la Alianza por el Agua de Ibiza y Formentera, que la pandemia del coronavirus también se notó durante la temporada turística del año pasado ya que en los meses estivales se consumieron en Ibiza 8,14hm3 de agua, un 16% menos que en 2019 cuando este consumo ascendió a los 9,69hm3.

Si se compara el conjunto de datos mensual del año, en la isla de Ibiza el consumo de agua fue mayor entre mayo y octubre que durante el resto de 2020 tanto si nos fijamos en las ratios de consumo como por individuo como en el volumen consumido. Así, el volumen de agua consumida durante la temporada alta supuso en 2020 un 58% del total anual. También la ratio de consumo fue superior durante dichos meses y mientras que en temporada baja la ratio de consumo por individuo fue de 204, -dato similar a los 203 registrados en 2019-; en temporada alta este creció hasta los 396 litros; es decir, prácticamente el doble que en 2019 y que en temporada baja.

“A diferencia de los datos de 2019 y por comparación, vemos que se da un aumento en el consumo de agua que no fue proporcional al aumento de la presión humana ya que pese a que vino menos gente, el consumo por persona creció alarmantemente”, señala la coordinadora del Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza, Inma Saranova. “Un crecimiento tan desproporcional es difícil de explicar”, reconoce Saranova, aunque según el análisis del Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza, puede ser debido a diferentes motivos.

Por un lado, la municipalización de redes privadas puede haber supuesto un aumento en el volumen de agua captada; por otro lado, al haber aumentado la calidad del agua de abastecimiento, varios núcleos que tradicionalmente se habían autoabastecido mediante “perforadas” pueden haberse conectado a las redes municipales, lo cual se puede haber traducido en un aumento del consumo de la red que, a diferencia de las perforadas, sí queda registrado. Por último, según indican desde el Observatorio, pese a que en 2020 se registró una menor presión turística a causa de la pandemia, el mantenimiento de las infraestructuras destinadas al abastecimiento requiere de un volumen de agua mínimo que, ante la bajada de presión humana, se ha computado en base a un menor número de personas por lo que el resultado de la ratio puede haber sido superior.

En lo referente al volumen de agua consumida durante los meses de temporada alta en comparación con el total consumido anualmente por municipio, se constata que, al igual que ocurrió en 2019, el municipio donde mayor consumo se registró en temporada alta en comparación con el consumo anual fue Sant Joan (65%), que a su vez sería el municipio donde menor volumen se consume tanto en temporada alta como en el cómputo anual. El segundo y tercer municipio con mayor consumo en

temporada alta de 2020 fueron Sant Josep y Sant Antoni (59%), seguido de Santa Eulària (57%), y Vila (56%) en último lugar.

Con respecto al origen del agua consumida, parece que se ha mantenido a lo largo del año la relación entre agua subterránea-agua desalada. En términos globales, el consumo de agua desalada durante la temporada baja fue de un 70%, y durante la temporada alta de un 69%, prácticamente misma relación a lo largo del año.

Oportunidad perdida

“El año 2020 ofrecía la oportunidad de revertir la situación de sequía, minimizando la extracción de aguas subterráneas y así pudiendo permitir la recuperación de nuestros acuíferos en mal estado” indica la coordinadora del Observatorio quien lamenta que “no obstante, se ha mantenido el consumo de agua subterránea durante los meses de menor presión, volviendo a entrar en prealerta por sequía en octubre del mismo año.”

Y es que, debido a la situación ocasionada por la COVID-19, en la totalidad de 2020 la demanda urbana de agua en Ibiza disminuyó un 13% respecto del año anterior. El análisis de los recursos consumidos muestra además que la demanda urbana de agua subterránea se redujo en dicho periodo un 19% mientras que el consumo de agua desalada a nivel insular disminuyó un 9%. Esto supone que además de decrecer la cantidad de agua consumida, esta disminución ha sido superior en lo referente al agua subterránea que en el consumo de agua desalada.

Así, se mantiene la tendencia hacia un mayor consumo de agua desalada con respecto al total ya que el volumen de agua desalada consumida en 2019 constituyó un 57% mientras que en 2020 supuso un 60% del total. No obstante, según señala la técnica de la Alianza por el Agua Inés Roig: “podría haberse consumido aún una mayor cantidad de agua desalada si se hubiera aprovechado la mayor producción de las desaladoras para fomentar la recuperación de nuestras masas de agua subterránea.”

En lo referente al análisis territorial, el municipio que más agua procedente de desaladora consume es Ibiza con un consumo en 2020 del 93% del total, seguido de Sant Josep (80%) y Sant Joan (40%). En lo que se refiere al resto de municipios en el año 2020, Sant Antoni consumió un 39% de agua desalada y Santa Eulalia un 23%. En lo referente a este municipio, desde el Observatorio de Sostenibilidad de IbizaPreservation, su coordinadora técnica, Inma Saranova, señala que si bien en Santa Eulària, la cantidad de agua desalada consumida ha aumentado, el porcentaje de ésta con respecto al total es menor, “esto es debido a que se han municipalizado redes de suministro, aumentando el volumen aportado a la red”, según Saranova.